Cada pueblo tenía su granero. En el caso de La Breña, uno de los lugares destinados al cultivo de cereales era el Lomo del Conde.

El Lomo del Conde se encuentra delimitado por el barranco de los Charquillos, al norte; el barranco del Conde, al sur; a continuación, por el este, se encuentra el barranco de La Palma; y por último, con la carretera general que sube de la Breña a Cazadores, por el lado oeste.

Barranco de La Palma
Al este, el límite del Lomo del Conde viene determinado por el barranco de La Palma, que en esta zona toma ese nombre. Este topónimo se debe a que existe una palma o palmera en su fondo, junto al pozo de agua.
Palma y edificio del pozo de agua. La construcción abandonada, en el fondo del barranco es la sala de máquinas del pozo, activo durante el siglo XX
Foto: Baltasar Medina
Tradicionalmente, una de las zonas de secano destinadas al cultivo de trigo, cebada, chícharos, arbejas, etc., en La Breña fue el lomo ubicado apenas a un kilómetro y medio al sur de este barrio de las cumbres de Telde. Así, apenas en un rato andando, por caminos de bestias, se llegaba desde las casas cueva donde habitaba la mayoría de su población.
Las condiciones climatológicas de este lugar y las características del suelo, propicias para el cultivo de granos, sin posibilidad de riego, salvo en las cadenas de tierra ubicadas en la Hoya del Corral, en la parte alta del Lomo de Conde, fueron los motivos por los cuales este espacio agrícola se convirtió en el sustento de los residentes de La Breña hasta bien entrado el siglo XX.
En la imagen se observa un acebuche cuyo ramaje tiene forma inclinada, debido al constante azote del viento alisio, en sentido desde el noreste hacia el suroeste.
Además, es de destacar el uso pastoril de este lugar. Así, en la parte alta del lomo, existen cuevas y corrales destinados a guardar ganado, principalmente, cabras y ovejas.

Con respecto a su poblamiento, podemos afirmar que este paraje natural apenas ha estado habitado. Hasta la década de 1960, ubicadas en su extremo este. Además, en el andén de roca formado por ceniza volcánica, fueron excavadas una serie de cuevas vivienda y destinadas a guardar ganado, en el lugar conocido como: Lomo Peña.

Inicialmente la población se asentó en este lomo en casas cueva.
En este caso, existe una serie de viviendas y alpendres excavados en la ladera sur, de solana, del Lomo del Conde, cuyo lugar es denominado: Lomo Peña.


Asimismo, también existen un conjunto de cuevas habitacionales en la parte alta del Lomo del Conde, que estuvieron habitadas por un escaso número de familias, las cuales actualmente han sido reutilizadas para ganado.
Así fue hasta bien entrado el siglo anterior. Los breñeros se trasladaban a las tierras de secano cercanas a su lugar de residencia para sembrar después del verano; esperaban las primeras lluvias de septiembre y octubre, traían sus yuntas de vacas y a la sazón de la tierra se sembraba para el consumo humano trigo y cebada. En cambio, para alimentar a las bestias de carga se usaban otros granos: archita, chícharos, etc.
De esta manera, podemos afirmar que el principal cultivo de secano era el trigo. Así, grandes extensiones de tierras sorribadas en el Lomo del Conde fueron destinadas a la siembra de este cereal. Las lluvias del invierno hacían el resto del trabajo, salvo apenas alguna labor de deshierbado. Posteriormente, al inicio del verano se cegaba el trigo para llevarlo a la era para trillar.
Las labores eran compartidas entre los vecinos; unos ayudaban a otros. La necesidad de asegurar el sustento del año, daba lugar que las tareas de siembra, recolección y trilla fueran comunales.

Las trillas requería de una era de acorde a la cantidad de grano recolectado.
En la parte alta del Lomo del Conde, destaca sobremanera la conocida como: Era de las Cruces.
Con un diámetro cercano a los veinte metros, ubicada en un punto estratégico por la posición del viento, esta fue una de las eras más conocidas para los residentes de La Breña.
Todavía hoy día quedan restos de esta era de trillar.

La conocida como Era del Macho se encuentra en la zona intermedia del Lomo del Conde.
Tiene un diámetro de nueve metros aproximadamente, y se encuentra junto al camino que sube hacia la cumbre.
Aunque actualmente se encuentra medio abandonado, se puede apreciar perfectamente el muro perimetral de piedras que circundan esta era de trillar. Asimismo, se observan las piedras que conforman el empedrado, el cual permitía trillar la cosecha de secano con bestias.


El ganado ha sido una fuente complementaria, junto con los cultivos, de sustento para los residentes en La Breña. Este corral de ovejas en la parte alta del Lomo del Conde atestigua que la actividad ganadera sigue estando vigente hoy. Lo que en el pasado eran corrales para ganado, hoy día son establos vallados para encerrar el ganado ovino, destinado mayoritariamente a producir leche y, en menor medida, lana.



Hoya del Corral, en Lomo el Conde, vista desde abajo, en la foto de la izqda., y desde arriba, imagen derecha. Estanque y zonas de cadenas de cultivos de papas l Foto: Baltasar Medina
A raiz de la apertura de la galería de agua de Jacón a mediados del siglo XX, el Lomo del Conde ha ido transformando las tierras de secano, comunes hasta este tiempo, en tierras de regadío. El principal motivo para ello, es la disponibilidad de agua de riego para los comuneros y propietarios. Así, esta obra hidraúlica excavada en la bifurcación de este barranco, donde pasa a llamarse Barranco del Duraznillo, está surtiendo de agua a los vecinos de La Breña que han recuperado las tierras del trigo abandonadas por su abuelos, y en desuso por la generación de sus padres, que se vieron obligados a emigrar al sureste de la isla. Hoy día, de manera progresiva se están dedicando a extensas plantaciones de papas, destinadas a la producción y venta.

Edificio de entrada a la galería de Jacón. Propiedad de la Comunidad de Aguas Jacón.
Esta galería tiene una longitud de 1556 metros. En su interior, además, hay excavadas varios pozos y galerías subterráneas, las cuales surten de agua de riego a los regantes del Lomo del Conde.
Foto: Baltasar Medina.
Por tal motivo, el paisaje agrícola del Lomo del Conde ha evolucionado en las últimas décadas para convertirse en tierras de cultivos de papas, trabajadas con esmero por las personas de La Breña que siguen haciendo de la agricultura su medio de vida.


Asimismo, el lomo y el barranco del Conde ha sido fuente para la obtención de otros alimentos por parte de la población. Así se concluye de los testimonios de vecinos de la zona, que transitaron estos pagos en busca de sustento. No cabe duda que las veredas de estos parajes fueron usadas por caminantes que, o bien se dirigían al propio lomo, o iban caminando hacia las Nareas, los Cercados de Juan Tello, Rosiana, etc, al otro lado del Barranco el Conde.
“En verano, cuando íbamos a coger tunos al barranco del Conde, veíamos que en el fondo del barranco todavía quedaban charcos (de las lluvias)…”
Juan Herrera Suárez (Lomo Magullo,1932)
Además, en la actualidad, en las laderas de solana del Barranco del Conde existen varios lugares destinados a la producción de miel. Los apicultores de la zona han elegido este emplazamiento debido a la floración del lugar, que permite a las abejas producir un producto de calidad apto para su venta.


Agradecimientos
A Pepe Rodríguez y a Carmen, por el acogimiento tan entrañable en su casa de La Breña. Por contarme sus recuerdos, caminar juntos los caminos de La Breña a Rosiana, y compartir unos encuentros tan sinceros.




