La variedad de infraestructuras para la obtención y el almacenamiento de agua en Tecén, otorgan a este lugar una especial singularidad.
El emplazamiento en cuevas del barrio de Tecén junto a este barranco se debe, entre otros motivos, a la disponibilidad de agua natural que descendía de manera continua desde la cuenca de Tenteniguada hacia la costa de Telde.
La escorrentía de aguas de lluvias, en la divisoria entre Telde y Valsequillo, que bajaba de manera permanente desde la parte alta del llamado Barranco de San Miguel, dio lugar a su encauzamiento por parte de Heredad de la Vega Mayor de Telde, así como su aprovechamiento por parte de la población de Tecén y el Valle de los Nueve.
«En el fondo del barranco de Tecén, por donde están los eucaliptos hoy día, más o menos, me acuerdo que brotaba el agua del mismo suelo hacia arriba. Yo iba con mi madre, y nos parábamos muchas veces allí; cogía una hoja de ñamera del fondo y la llenaba con agua para beber».
José Medina García (Valle de los Nueve, 1946)

Ñameras en el cauce de este barranco
Según los testimonios de las personas mayores, era común que cada familia de la zona tuviera asignado un tramo del cauce para cultivar, aprovechando el agua que descendía junto a la margen izquierda, en sentido hacia la costa.
Todavía hoy, los vecinos más longevos del Valle denominan a este tramo del barranco como «Barranco del Agua».
Imagen tomada durante las lluvias de la borrasca Therese, en marzo de 2026.
Foto: Baltasar Medina
«Cuando yo era niño cada familia del Valle tenía plantadas ñameras y calabaceras en la orilla del Barranco del Agua».
Sebastián Medina Navarro (Valle de los Nueve, 1909-2000)
A partir del siglo XIX el aumento de la demanda de aguas para el riego, mayoritariamente destinadas a cultivos de exportación (plátanos, tomates y papas), así como para el consumo humano, convirtieron a este pago en un lugar con una gran concentración de infraestructuras hidráulicas.
De esta manera, el barranco de Tecén, en apariencia seco, se transformó en un lugar significativo por su reducida extensión y alta concentración de estanques, acequias, pozos, acueductos, muros de contención de escorrentías, galerías, campanas de respiración, etc.
Aguas de escorrentía y la Heredad de la Vega Mayor de Telde
Una vez finalizada la conquista de Gran Canaria, la corona de Castilla realizó los repartimientos de aguas y tierras. Pronto se constituyeron heredamientos de aguas para su aprovechamiento agrícola. Fue así como se fundó en 1485 la Heredad de Aguas de la Vega Mayor de Telde. Esta heredad encauzó las aguas libres que corrían barranco abajo, a fin de abastecer los intereses de sus herederos.


Posteriormente, en el siglo XIX y hasta la mitad del siglo XX, se acometió progresivamente la canalización de esta escorrentía natural. Para ello, se realizaron ingentes trabajos de canalización subterránea que circula por debajo del cauce del barranco de Tecén.

Dibujo de mina subterránea l Fuente: Francisco Suárez Moreno.
Tal como explica el cronista oficial de La Aldea, Francisco Suárez Moreno, en su libro: «Galerías filtrantes canarias. Minas de agua de Gran Canaria, 1501-1950», publicado en 2014, este tipo de construcciones subterráneas se realizan cuando existe mucha distancia entre el pozo madre y el lugar de almacenamiento.
Para ello, se excava un canal horizontal con pendiente de bajada y salida del agua, que la conduce canalizada bajo tierra. Cada cierta distancia se abren pozos o lumbreras verticales de ventilación y acceso, llamados «campanas». Ver gráfico.
Estas obras se financiaron en varias fases, y se acometieron obras de canalización en diversas etapas, pues requerían un gran esfuerzo de apertura de canales bajo tierra, lumbreras verticales y laterales conectadas hasta el túnel principal, para su construcción y mantenimiento posterior.

Lumbrera lateral en el Barranco del Agua.
Esta lumbrera pertenece a la mina de la Heredad de Aguas Mayor de Telde; ubicada entre el molino de Los Medina y El Pastel, se construyó a principios del siglo XX.
Las lumbreras laterales son excavaciones realizadas en la roca, en este caso conglomerado volcánico sobre sedimentación de barranco. Su función es la de funcionar como desagüe cuando lleva mucha agua, debido al aumento repentino del caudal, lo que provocaría la rotura
Foto: Baltasar Medina


«Entre 1949 y 1965… el adelanto tecnológico de la minería del agua…está en la mejora de las lumbreras de ventilación o campanas,… que se hacen más amplias, de hasta dos metros de diámetro, por donde se extraían con facilidad los materiales».
«Galerías filtrantes canarias. Minas de Gran Canaria, 1501-1950». Publicado en 2014.
Autor: Francisco Suárez Moreno.
Infraestructuras hidráulicas para almacenar el agua
Asimismo, la necesidad de almacenar el agua en la zona de Tecén ha dado lugar a la construcción de destacadas infraestructuras hidraúlicas, tales como estanques y la presa de Salvaindia.
Destaca sobremanera la construcción de la presa de Salvaindia, muy cercana al núcleo de Tecén, por ser ésta una obra hidráulica tan singular para su tiempo. Así, tal como se describe en el libro: «Obras hidráulicas de Gran Canaria» (Autor: J. González, 2023), esta presa se construyó en 1940 por encargo de Juan del Río Amor.

La presa de Salvaindia está construida en mampostería de piedra y cal, para elevar sobre el fondo de su base un muro de 16 metros, que puede contener hasta 70 000 metros cúbicos de agua. Esta obra de ingeniería destaca además, por tener un aliviadero central en su muro, así como por disponer de un fondo rocoso que sirve de impermeabilización natural para este embalse.
Además, el estanque de la Finca de las Hoyas, perteneciente a la familia Sintes, posee una de las mayores capacidades de almacenamiento de toda esta comarca rural. Así, en la década de 1930 los propietarios de esta finca, dotada de grandes extensiones de tierras de regadío, cuadras, era para trillar, etc., encargaron al maestro albañil conocido como «Maestro Chano», la construcción de este estanque con capacidad para 1000 horas de agua. Es decir, 36 000 metros cúbicos, pues una hora de agua equivale a 36 metros cúbicos.


Este estanque se caracteriza por su forma pentagonal, que le distingue de los demás de esta comarca rural de medianías de Telde. Su construcción supuso un hito en la infraestructura hidráulica de Tecén y los barrios aledaños.
En relación a este tema, la construcción de muros de contención contra la escorrentías de agua por el barranco de Tecén, es otro de los elementos a destacar por su valor etnográfico.

Muro de contención contra escorrentías
Barranco de Tecén corriendo, tras la borrasca Therese. Imagen tomada el 23 de marzo de 2026.
La protección del estanque de la Finca de Las Hoyas, contra las escorrentías temporales del barranco de Tecén, obligó a construir muros de contención del agua para cuando «el barranco corriera».
Foto: Baltasar Medina
Por último, instalación de la red de abastecimiento del agua potable se hizo esperar hasta la mitad del siglo XX. Hasta entonces la población de Tecén debía ir a buscar agua a los pozos y acequias para su uso doméstico.





