El palmeral del Valle de los Nueve

Palmeral del Valle de los Nueve l Foto: Baltasar Medina

La palma o palmera es un árbol asentado en muchas partes del mundo, que pertenece al género biológico “Phoenix”. Según las investigaciones realizadas por los científicos existen al menos 14 especies diferentes de palmeras distribuidas por el planeta.

Así, tal como se observa en la siguiente imagen, en Canarias habita la especie endémica denominada “Phoenix canariensis”, conocida comúnmente como palmera canaria. Asimismo, debido a la cercanía con el continente africano, en nuestro archipiélago también podemos encontrar ejemplares de la palmera datilera (phoenix dactylifera), caracterizada por tener un tronco más fino, menor cantidad de ramaje y dar el fruto conocido como “dátil”. En la actualidad, se dan casos de ejemplares que son hibridaciones naturales de ambas especies.

Distribución de palmeras (phoenix) en el mundo. Según investigaciones de Barrow (1998) y Henderson (2009).

Hasta la primera mitad del siglo XX, este árbol era denominado por la población canaria como “palma”. De ahí, muchos nombres de lugares que provienen de este término, tales como: Barranco de La Palma, El Pamital, etc. La derivación de su nombre a “palmera”, proveniente del francés “palmier”, se fue extendiendo con posterioridad, hasta las fechas actuales.

Debido a su alto valor biológico la palmera canaria fue declarada “Símbolo vegetal del archipiélago canario” en 1991. En Canarias existen unos 300 mil ejemplares de phoenix canariensis nacidas de forma natural. De éstas, en Gran Canaria, se estima existe una población de más de 80.000 palmeras canarias.

Características de la palmera canaria

Es un árbol cuyo tronco es grueso, en comparación con otras especies del género “phoenix”. Además, a medida que crece en altura, el diámetro de su tronco apenas engorda para mantenerse erguida. Puede llegar a crecer a razón de un metro cada 5 años; por tanto, aquellos ejemplares que tiene más de 20 metros de altura, podrían llegar a tener al menos 100 años.

Es una especie que no genera hijos al pie, como ocurre con otras especies; siendo su reproducción motivada por el polen que lleva el viento de un ejemplar macho a otro hembra. Por lo general, la palmera canaria habita en cotas por debajo de los 600 metros, en lugares donde sus raíces se encuentren cerca de agua; por tal motivo, es común que se ocupen los fondos de barranco, donde además, el radiación solar tenga lugar durante muchas horas del día.

Sus hojas alargadas se caracterizan por partir de una vara central, llamada pírgano, en torno al cual nacen alternativamente sus hojas.

Palmera en el Barranco Tundidor l Foto: Baltasar Medina

El fruto de la palmera canaria es diferente en función del sexo biológico del árbol. Así, tal como explica el catedrático de biología Pedro Sosa (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria), es la hembra la que da el fruto que conocemos como: “támara” (palabra de origen portugués) o “támbaras”.

A la izqda. fruto en formación de una palmera hembra (támara). A la derecha, fruto de una palmera macho l Foto: Pedro Sosa
Las támaras o támbaras de una palmera hembra l Foto: Baltasar Medina

Las támaras tienen forma ovalada y se presentan en racimos que cuelgan en altura el propio árbol.

Su color anaranjado característico de la támaras indica que se encuentra en fase de maduración del fruto. El cual pasa a marrón oscuro en su última fase de madurez.

El palmeral del Valle de los Nueve se encuentra en el cauce y la margen derecha del barranco del Tundidor, junto a la carretera general del Valle l Foto: Baltasar Medina

Esta población de phoenix canariensis está conformado por un conjunto de árboles de bello porte, diferente altura y estado de conservación. Se estima que existen al menos quince ejemplares en esta zona de Telde, el cual debe ser cuidado y conservado por su alto valor natural.

Debido al proceso de ocupación de las espacios que ocupaba el palmeral original del Valle de los Nueve, para roturar tierras destinadas al cultivo, la construcción de bancales o viviendas, etc., se estima que la población actual de palmeras se corresponde solo con una parte de su palmeral original.

Palmeral junto a cadenas de cultivo, junto a un conjunto de acebuches, en ladera del Barranco Tundidor l Foto: Baltasar Medina

Ejemplares aislados de palmeras en el Valle de los Nueve

Además del conjunto de palmeras descrito, existen una serie de ejemplares diseminados por el Valle de los Nueve, que son dignos de mención. Así, mostramos algunos de ellos, que son visibles desde la carretera general del Valle.

Palmera en la orilla de la carretera del Valle, en el margen del Barranco del Agua, cerca del Paso de la Casablanca l Foto: Baltasar Medina
Palmera en la orilla de la carretera del Valle l Foto: Baltasar Medina
Palmera en la finca El Muro, adquirida por Ángel García Medina (1882-1972), cuando regresó de Cuba a principios de siglo XX l Foto: Baltasar Medina
Palmeras en el fondo del barranco Tundidor. A la derecha, uno de los ejemplares más altos del Valle l Foto: Baltasar Medina
Palmera en los Pasos de Herrera l Foto: Baltasar Medina
Palmera junto al Morro de la Cruz l Foto: Baltasar Medina

Palmera en la Finca de Ruiz

Uno de los ejemplares más singulares del Valle de los Nueve es esta palmera de cerca de veinte metros de altura, que puede tener una edad cercana al siglo.

Foto: Baltasar Medina

El aprovechamiento tradicional de este árbol es variado por parte de la población canaria a lo largo de la historia, desde la extracción de su savia, y su cocción posterior, denominada “guarapo”, así como, para la fabricación de múltiples usos domésticos con sus hojas: esteras para el suelo, cestas, escobas, serones, etc.

“La mesa se prepara en el suelo sobre una estera de palma, que no falta ni en la cueva más mísera. Se coloca un paño blanco, alrededor del cual se sienta toda la familia: las mujeres con las piernas cruzadas y los hombres tendidos y apoyados sobre su codo izquierdo”.

“Usos y costumbres de la población campesina de Gran Canaria, 1885-1888”.

Autor: Víctor Grau-Bassas.

También, las hojas de palmas se usaron para elaborar empleitas, necesarias para hacer el queso; así como para sombreros de uso común entre los labradores y las campesinas de Canarias.

Las empleitas elaboradas con hojas de palma fueron muy comunes hasta bien entrado el siglo XX.

Su fabricación consiste en trenzar las hojas de palma para convertirla en una cinta de unos diez centímetros de alto.

La empleita se enrolla, después se le ata por fuera una cinta de hilo o cuerda fina, formando un cilindro, dentro del cual se vierte la leche cuajada.

Para elaborar un queso tierno, la persona debe apretar la leche cuajada lentamente con las palmas de sus manos durante un rato, mientras el suero va escurriendo desde la quesera hacia un recipiente.

Mujer canaria hace un queso con sombrero de palma y empleita l Foto: autor desconocido.

Vocabulario

Empleita: molde cilíndrico para elaborar el queso, fabricado tradicionalmente con hojas de palma, y posteriormente, con metal.

Estera: alfombra para el suelo trenzada a base de hojas de palma, sobre la cual las familias más humildes de Canarias solían sentarse a comer en corro en torno al caldero y la palangana de gofio.

Palma: nombre originario de las palmeras, usado en Canarias hasta mediados del siglo XX.

Pírgano: es la vara central de cada rama de una palmera.

A continuación, puedes ver este vídeo interesante sobre la palmera canaria, de dos minutos de duración.

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