Bodegas Carballo: la excelencia vinícola de La Palma

Lagar de Bodegas Carballo | Foto: Baltasar Medina

Nadie pudo prever que, tras la erupción del volcán de San Antonio en 1677, una parte del sur de la isla de La Palma se convertiría en el lugar ideal para el cultivo de la vid. Las coladas de lava y el lapilli ardiendo cubrieron el suelo de Fuencaliente, arrasando la fuente de aguas termales conocida como Fuentesanta, que dio lugar a este topónimo.

“Un nuevo volcán reventó la isla de La Palma, por la parte del sur, distante del mar media legua. Anunciólo un pestilente olor de azufre, con truenos y temblores de mucha duración”.

José Viera y Clavijo, 1776.

En la actualidad, las laderas apiconadas de los Llanos Negros, en la vertiente suroeste de este volcán, es el lugar donde los viticultores miman cada vid, y las uvas parten con destino al lagar, al final de cada verano. Nos lo cuenta así José Alberto Morales, enólogo experto y propietario de Bodegas Carballo.

Viñedo de Bodegas Carballo. Llanos Negros, Fuencaliente | Foto: Baltasar Medina

Nuestro anfitrión no escatima en explicaciones, con una pausa ordenada, sobre los conocimientos que atesora, gracias a su formación vinícola adquirida en la Universidad de Montpellier, a finales de la década de 1980. Actualmente, jubilado de la enseñanza en el Ciclo Superior de Vitivinicultura de Tacoronte, ha regresado a La Palma para hacerse cargo, junto con su mujer, Raquel Carballo, de la bodega familiar.

Bodegas Carballo produce la uva que pisa en cuatro hectáreas de viñedos, repartidas en diversos pedazos a lo largo de la geografía fuencalentera. Cada zona tiene sus peculiaridades, su propio microclima y características edafológicas que condicionan la variedad de uvas y, por ende, el vino que se obtendrá.  

José Alberto Morales. Enólogo y propietario de Bodegas Carballo | Foto: Baltasar Medina

José Alberto camina por el medio de su viñedo y nos muestra con esmero los ejemplares de cada una de la variedades de uvas, que salpican de manera irregular, en el pedazo de sus tierras de los LLanos Negros. Conoce sus parras. De manera inequívoca nos enseña a distinguir la variedad de cada una solo con identificar las características de sus hojas: tamaño, forma, textura, etc. Así, con ayuda de nuestro anfitrión, aprendemos a distinguir a simple vista una malvasía de una negramoll, una parra verijadiego de una gual, etc.

Parra con horqueta para levantar el racimo del suelo | Foto: Baltasar Medina

Nuestra visita se produce en el mes de abril. Este mes es tiempo de cuidar con mimo las parras, ahorquetar los sarmientos para evitar que los racimos rocen el suelo, así como, combatir el oidio.

Las parras están en la fase de brotación y los primeros racimos ya asoman bajo las hojas.

Es mediodía, y el azul del cielo despejado contrasta con el picón; las hojas brillan con los rayos del sol.

El propietario nos explica la necesidad de azufrar correctamente: “si echas mucho azufre y viene unos días de mucho calor, se puede quemar el fruto y las hojas de la parra”, advierte. Para el caso del mildiu, en cambio, se sulfata con una mezcla de azufre y cobre. La humedad que genera en las hojas el relente es el caldo de cultivo perfecto para estos hongos, que podrían echar a perder una cosecha. Asimismo, el viñedo requiere de un constante seguimiento; para ello, los viticultores permanecen atentos durante todo el ciclo de producción: “ves, esto se lo han comido los conejos”, afirma señalando una de las parras que salpican nuestro recorrido.

Botella Malvasía. Bodega Carballo | Foto: Baltasar Medina

Según se la variedad de uvas, la producción de la cosecha se produce en momentos diferentes del estío. En el caso de la malvasía, ésta se vendimia la primera quincena de octubre, pues la uva debe alcanzar cierta madurez y graduación, para que la mitad de las uvas llevadas a lagar se hayan convertido en uvas pasas.

A pesar de que la empresa también embotella vinos tintos y rosados de buena calidad, el vino malvasía es marca de la casa. Así es que, tras la vendimia, las uvas se vuelcan dentro del lagar de tea, construido en el siglo XIX; ese mismo día, “se palotea”, es decir, se pisa por primera vez con la intención de reducir el volumen. Y al día siguiente, dos pisadores expertos la pisan tres veces para obtener el mosto de mejor calidad; tras los tres pies se obtiene el mosto anhelado, según nos describe José Alberto.

Tras su guarda en barrica de roble francés se obtiene un vino de uva malvasía de un sabor exquisito, como es el caso de la añada de 2023; con su color dorado y su sabor a naranja, albaricoque, orejón, etc., que caracterizan a este vino dulce tan preciado.

Barricas de roble francés. Bodegas Carballo | Foto: Baltasar Medina

Bodegas Carballo elabora actualmente seis tipos de vino diferentes: blanco, tinto, rosado, tinto barrica, malvasía dulce y malvasía dulce añada.

Edificio de Bodegas Carballo | Foto: Baltasar Medina

Las variedades de uvas diferentes a la malvasía, tales como: negramoll, gual, sabro, listán negro, etc., son procesadas con la maquinaria industrial de la empresa.

Posteriormente, el mosto se almacena en los depósitos de esta bodega.

Depósitos de acero inoxidable | Foto: Baltasar Medina

Cada añada es diferente; en 2025, la recolección ascendió a unos 1200 kg. de malvasía.

Bodegas Carballo, ya en su sexta generación de vinicultores, ha sabido adaptarse a cada época. No en vano, actualmente, está diversificando su oferta con una actividad de enoturismo, en la cual el visitante puede recorrer a pie un viñedo plantado expresamente junto a la bodega.

Esta empresa familiar dedicada desde 1810 a la producción y venta local, fue fundada por Pedro Cabrera. Hoy día, gracias a la innovación industrial impulsada por su propietario, Eliseo Carballo (1939-2017).

Así, según publicó Manuel Hernández Cabrera, en su excepcional libro, sobre la vitivinicultura en este municipio del sur de La Palma, “La tierra del malvasía” (Ediciones Cartas Diferentes, 2022): “Eliseo fue un gran defensor y publicista de los vinos de Fuencaliente, sobre todo del malvasía, del cual era un estudioso”.

Actualmente Bodegas Carballo es una empresa solvente, que en 2025 produjo unos diez mil litros de vino de diferentes variedades; todas reconocidas por su sabor y calidad aromática.

Bodegas Carballo bien merece una visita. Carretera de Las Indias, 74. Los Canarios. Fuencaliente. @bodegascarballo

Agradecimientos

A José Alberto Morales, por dedicarme su tiempo. Muchas gracias por tu amable sabiduría del vino. A José Alberto Morales, por dedicarme su tiempo. Muchas gracias por tu amable sabiduría sobre el vino.

A Manuel Hernández Cabrera, investigador y divulgador de la cultura vitivinícola de Fuencaliente. Gracias por tus conocimientos vitivinícolas, y por mostrarme la sede de la Asociación cultural y folclórica Echentive.

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