Los Arenales y su Volcán del Hoyo

La erupción del Volcán del Hoyo expulsó tal cantidad de picón que generó un arenal en torno a sus dos cráteres, además de un reguero de lava que llegó a Los Llanos.

El Volcán del Hoyo erupcionó dentro del tiempo geológico denominado “Holoceno”, es decir, desde hace 11.000 años hasta nuestros días. Este volcán formó dos cráteres, uno mayor, cuyo diámetro interior tiene más de 150 metros, y un cráter secundario, ubicado en el lado noreste del anterior. Este cráter más pequeño tiene un diámetro de unos 70 metros.

Vista frontal de los dos cráteres del Volcán del Hoyo. De frente, el cráter mayor, el cual tiene su lado exterior izquierdo derruido hacia el barranco. Detrás y a su derecha, el cráter menor. En primer plano, vivienda construida por Antonio Suárez Rodríguez y Dolores González Torres, en el siglo XIX l Foto: Baltasar Medina.

“Tanto por la morfología que presentan los conos, como por los materiales que los forman, puede estimarse esta erupción de tipo estromboliano”.

““El vulcanismo holoceno de Gran Canaria: aplicación de un sistema de información geográfico”, 2009.”.

Autor: Alejandro Rodríguez González.

Las erupciones de tipo estromboliano se corresponden con aquellas caracterizadas por explosiones de gases poco violentas, en comparación con otro tipo de volcanes; asimismo, combinan la salida de lava que discurre ladera abajo hacia la costa, con la expulsión de piroclastos (piedras ardientes, picón, etc.) a gran altura, que al caer al suelo se enfrían formando un arenal de picón y piedras volcánicas.

Simulación de la erupción del Volcán del Hoyo. Se observan dos cráteres, que expulsan sus coladas de lava para confluir ladera abajo, así como la zona en negro, sobre la cual cayeron los piroclastos, formando un arenal de picón. Imagen generada por IA a partir de foto aérea de Google Earth de esta zona.

Cráter principal del Volcán del Hoyo

Según publicó el profesor e investigador de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Alejandro Rodríguez González, en su tesis doctoral sobre el vulcanismo en esta isla, el cráter mayor del Volcán del Hoyo, ubicado junto al barranco, se ha erosionado con el paso del tiempo por su parte exterior sur, debido a las escorrentías de agua.

Foto: Baltasar Medina

Cráter mayor del volcán

En el interior del volcán se observa el escarpe de su cráter, cuya pendiente es pronunciada y formada por materiales sueltos, tales como piedras y picón.

En antaño, las laderas de este volcán fueron conocidas con el nombre de “El Parral de García”, con motivo de que en sus laderas apiconadas hubo un viñedo y su lagar de vino.

Posteriormente, según el testimonio de vecinos, el interior de este cráter fue usado para plantar higueras, y como zona de pastoreo de cabras.

Foto: Baltasar Medina

Vista del interior del cráter del volcán del Hoyo l Foto: Baltasar Medina.

Cuatro volcanes de Telde y sus coladas de lava

Se aprecia la distancia de la colada del Volcán del Hoyo, similar en distancia al volcán de mayor entidad de la zona, el de Santidad; siendo que éste expulsó mayor cantidad de magma.

Fuente: Alejandro Rodríguez y otros, 2008.

El hoyo del volcán que la da su nombre se encuentra anexo en el lado oeste de los dos cráteres. Esta depresión el terreno, hoy día sorribada para tierras de cultivo, fue tapada por las cenizas y piroclastos de la erupción de este volcán, que favoreció con ello la creación de un suelo rico para el cultivo.

Volcán del Hoyo, con su cráter mayor más cerca y el menor, anexo por su vertiente noreste. Detrás, el hoyo del volcán que le da nombre, sembrado de secano. En primer plano, núcleo de “Las Casas”, y “El Lindón”, lugar donde se encuentra el centro sociocultural del barrio de Los Arenales, y la sede de su Asociación de Vecinos, denominada “La ruta de Castillo” l Foto: Baltasar Medina.

El hoyo del volcán

La riqueza del suelo de esta zona ha motivado que sea destinada al cultivo, bien de secano como de regadío.

En la imagen, vecinos de La Colomba cultivando papas en el hoyo.

Foto: Baltasar Medina

La formación de “Los Arenales”, debido a la erupción del Volcán del Hoyo

Para entender la dimensión geológica de este volcán, de la información recogida en la siguiente tabla se pueden deducir algunos aspectos relativos al Volcán del Hoyo. Para ello, se presenta esta tabla comparativa con el Volcán de Santidad, por ser éste el de mayor volumen y materiales magmáticos de la misma zona.

Así, siendo que el Volcán del Hoyo tiene un volumen menor de su cono volcánico, 613.239 metros cúbicos, la cantidad de piroclastos (bombas volcánicas, piedras ardientes, picón, etc.) que expulsó es más del doble que el de Santidad, con un volumen de 1.364.052 de metros cúbicos (ver tercera columna de la siguiente tabla). Este dato explica la formación de un arenal de picón a más de 500 metros en torno al propio volcán, motivo por el cual se conformó “Los Arenales”. El nombre del lugar se popularizó cuando se asentó con posterioridad población en esta zona.

Fuente: “El vulcanismo holoceno de Gran Canaria: aplicación de un sistema de información geográfico”, 2009. Tesis doctoral de Alejandro Rodríguez González, profesor investigador de la ULPGC.

Asimismo, la dimensión del arenal de picón de este volcán fue tal, que incluso una parte de estos piroclastos volcánicos fue extraída durante la década de 1960; destinados mayoritariamente a la fabricación de bloques para la construcción, que en aquel entonces se generalizó en este sector industrial en las islas. De ahí, que aún hoy se observa el corte de la extracción de este árido. Ver siguiente gráfico.

Vista aérea del Volcán del Hoyo, año 1955. La zona punteada en rojo es el perímetro de la cantera de picón, en funcionamiento a principios de la década de 1960. A su derecha, viviendas del poblamiento original de Los Arenales. A su izqda., se observa un grupo de viviendas, pertenecientes al núcleo de “Las Casas” l Foto: Baltasar Medina.

El picón de Los Arenales

En primer plano, se observa el corte de la piconera abandonada, para la extracción de materiales destinados a la construcción. Hoy día, cubierto de vinagreras, pitas y verodes.

La extracción de picón duró años, y el tránsito de camiones cargados desde Los Arenales hacia Telde, generó incluso roturas en la pavimentación de la carretera general en el tramo hasta La Dama.

Al fondo, el Volcán del Hoyo, al otro lado del barranco que proviene desde Los Cernícalos hacia la costa.

Foto: Baltasar Medina

Vestigios de la piconera, perteneciente al Volcán del Hoyo l Foto: Baltasar Medina
Vivienda de Domingo Suárez Lozano (1849-1940) y Mª Dolores “Florentina” Sánchez Bosa (1858-1922): casa, cuevas, alpendres, etc., construida en el siglo XIX. Posteriormente, habitada por sus hijos, apellidados Suárez Sánchez l Foto: Baltasar Medina

El poblamiento de Los Arenales

Las primeras familias asentadas en Los Arenales lo hicieron en cuevas, por lo general construidas en los estratos de las laderas más fáciles de cavar y con orientación hacia el sur.

Casas y cuevas en Los Arenales.

Detrás, se observa el Volcán del Hoyo.

Foto: Baltasar Medina

La colada de lava del Volcán del Hoyo que llegó al Valle de los Nueve y se detuvo en El Cascajo

Se desconoce la duración de la erupción de este volcán, pero en el tiempo que transcurrió desde el inicio de su explosión inicial hasta su finalización, acontecieron varios hechos eruptivos que dieron lugar al paisaje actual.

Según publicó el citado profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Alejandro Rodríguez, este volcán tuvo una fase de explosión de gases que expulsó piedras y picón a gran altura, las cuales conformaron “Los Arenales”. Así como, también dio lugar a una fase eruptiva caracterizada por la emisión de lavas por sus dos cráteres, las cuales bajaron por el cauce del barranco dejando un reguero de malpaíses y morretes volcánicos, aún visibles.

Infografía del Volcán del Hoyo y su colada de lava en color verde por el barranco hasta llegar a Tecén y Valle de los Nueve. Color lila: morrete de Penichet. Círculo celeste: morrete de El Pastel. Círculo rojo: morretes en el Valle de los Nueve. Círculo azul marino: majano grande, Valle de los Nueve. l Fuente: Alejandro Rodríguez González, 2009.

De cumbre a costa, la colada de lava inundó el actual barranco de Penichet, siguió hacia abajo y ocupó prácticamente todo el ancho del barranco de Tecén. Con posterioridad, hizo lo mismo en El Pastel, donde todavía hoy se conserva un morrete vocánico. Por último, en el Valle de los Nueve, dejó los actuales morretes junto al Instituto de Enseñanza Secundaria, así como, existe un majano de piedras de grandes dimensiones generado por el despedregado posterior, realizado para la sorriba de tierras de cultivo.

Veamos cada uno de ellos.

MORRETE VOLCÁNICO EN PENICHET

El primero de los actuales vestigios geológicos que dejó el Volcán del Hoyo barranco, es el morrete volcánico del barranco de Penichet (conocido popularmente como “Peniche”). Este nombre hace referencia a Domingo Penichet, quien fuera un personaje público a mediados del siglo XIX.

Esta roca volcánico vino flotando sobre la colada caliente de lava y se detuvo a unos 700 metros desde el cráter, barranco abajo; en el cual se paró y solidificó. En la foto de la izquierda, se observa que junto al morrete, en su lado derecho, hay restos de una vivienda de piedras y barro derruida, construida al socaire de esta gran roca volcánica. Además, se observa, a la izquierda del morrete, el fondo del barranco, donde se encontraba la acequia y el lavadero del pozo de “La Federica”. En la foto de la derecha, detalle cercano del morrete volcánico de Penichet, el cual tiene unos cuatro metros de altura.

Morrete volcánico en el fondo del barranco de Penichet l Foto: Baltasar Medina
Detalle en primer plano del morrete volcánico de Penichet l Foto: Baltasar Medina

MORRETE VOLCÁNICO EN EL PASTEL

Las tierras agrícolas de El Pastel se sorribaron para obtener la zona de cultivo que es actualmente, junto a lo que fue el camino y ahora es carretera hacia Tecén. El duro trabajo de despedregar las coladas de lava del Volcán del Hoyo se realizó durante generaciones, después de la conquista de Canarias y a lo largo de los siglos.

El morrete volcánico de la siguiente imagen es un vestigio de una roca volcánica que vino rodando con el magma ardiente, barranco abajo; aquí se detuvo y se enfrió a 1300 metros de distancia desde el cráter, barranco abajo. Está ubicado pegado a la carretera que une el lugar conocido como el Paso de la Casablanca con Tecén, al borde de este barranco. En esta zona el barranco Real, era conocido por los vecinos como “Barranco del Agua”, debido a que la escorrentía de la Heredad Mayor de la Vega de Telde era permanente por su cauce todo el año.

Si quieres saber algo más sobre El Pastel, puedes leer el siguiente artículo de esta web: https://elabrevadero.es/insula/alacena/el-pastel/

El Pastel. A la izqda., morrete volcánico. Detrás del acebuche grande, se observa la casa que fue vivienda de la familia Amador, durante buena parte del siglo XX l Foto: Baltasar Medina

MORRETES VOLCÁNICOS Y MAJANOS EN EL VALLE DE LOS NUEVE

Hasta 1800 metros, por el barranco hacia abajo, vino rodando estos impresionantes morretes volcánicos en el Valle de los Nueve.

Son los morretes de mayor altitud y envergadura de todos los que permanecen en el paisaje, pues otros que existían, se sabe que fueron derruidos para la construcción de viviendas a lo largo del siglo XX.

Estos dos morretes están localizados junto al estanque de lo que fue la finca de Juan Ascanio, y actualmente del Instituto de Enseñanza Secundaria “Valle de los Nueve”. Al fondo, se observa la Hoya de Manrique, y a su izqda., la montaña de los Cáceres l Foto: Baltasar Medina

Morrete volcánico en el Valle de los Nueve. Al fondo, la montaña de Las Palmas l Foto: Baltasar Medina

Además de estos morretes, en el Valle de los Nueve existen una serie de vestigios de las coladas de lava que sepultaron las tierras de este valle, y que con el tiempo se fueron despedregadas por los vecinos para limpiarlas y dejarlas aptas para los cultivos. En este caso, a continuación se muestra el imponente majano de piedras que se encuentra junto al tanque García, propiedad de la Heredad de Aguas del Valle de los Nueve.

Majano de piedras volcánicas en el Valle de los Nueve l Foto: Baltasar Medina

Asimismo, en la parte baja del Valle de los Nueve, nos encontramos hoy día con los restos de la colada de lava que llegó hasta los Llanos. Tal es así, que según recogió Pelayo Suárez Alejandro en su libro “Valle de los Nueve. Aproximación histórica de un barrio” (2014), se describe en un legajo de 1879 referente a unas propiedades el lugar de “El Cascajo, en la entrada del Valle de los Nueve”. Este documento cita a esta concreta en relación a esta propiedad que es un trozo de cascajo de volcanes, con una extensión de tres celemines.

Morrete volcánico en El Cascajo. Se observa que ha sido tapiado con piedras volcánicas en su parte baja, aprovechando una oquedad de esta gran roca, para construir un alpendre l Foto: Baltasar Medina

A continuación puedes ver un vídeo de un minuto y medio de duración sobre la erupción del volcán de La Palma en el año 2022; su autor: David Spaans. En esta grabación realizada con un dron, se observa con gran definición esta erupción, también de tipo estromboliana, del último volcán de Canarias. Sus características geológicas son muy similares a lo sucedido en la erupción del Volcán del Hoyo.

Vocabulario

  • Cascajo: es la roca volcánica aspera, también llamada malpaises, caracterizada por ser una lava que al enfriarse forma piedras y rocas ligeras y rugosas.
  • Colada de lava: es el reguero de lava fluida que emana de un cráter volcánico, formando un río de material magmático a altas temperaturas que desciende hacia cotas más bajas.
  • Cono volcánico: es la propia montaña del volcán, que suele tener forma cónica.
  • Morrete volcánico: son las grandes piedras en forma de peñascos arrastrados por lava hasta un punto donde solidificaron. Los geólogos los llaman: “bloques errantes”.
  • Piroclastos: fragmentos del magma de diverso tamaño que sale propulsado por el cráter, debido a la concentración de gases, que da lugar a su enfriamiento parcial en el aire antes de su caída. Una vez enfriado totalmente, forma el llamado “picón”, “bombas volcánicas”, etc., según sea el diámetro de sus partículas.

Agradecimientos

A José Miguel Melián Suárez, amigo de la infancia. En agradecimiento por enseñarme los caminos que rodean este volcán, que forma parte inolvidable de su identidad.

Todo un recuerdo.

Facebook
WhatsApp
Email
Print

Publicaciones relacionadas

Baltasar Medina Peñate

Baltasar Medina Peñate

Májaras y mergas

Entradas recientes