El acebuche es una de las especies más comunes del denominado bosque termófilo en el archipiélago canario.
Con especial presencia en la isla de Gran Canaria, son muchos los lugares donde destaca por colonizar amplias laderas, como es el caso del Barranco de los Cernícalos, donde se encuentra uno de los acebuchales más extensos y mejor conservados del municipio de Telde. Su adaptación al medio natural en zonas escarpadas, ubicadas a una altitud media entre los 500 m. y 800 m. sobre el nivel de mar, así como su fortaleza han propiciado la creación de esta arboleda en este entorno natural de Telde, perteneciente a la Reserva de Los Marteles.

Asimismo, el Barranco del Draguillo, límite natural entre los municipios de Ingenio y Telde, alberga un precioso conjunto de acebuches, en ambas laderas. Además, en el hábitat de esta especie también se suelen encontrar otros árboles como las palmeras, y arbustos, como la retama blanca.

Los ejemplares más comunes de acebuches suelen tener inferior a 10 metros, existen ejemplares de mayor porte que pueden superar estas dimensiones, si las condiciones de su hábitat se lo permiten. Ocurre este hecho con un ejemplar que se encuentra en el Campo de Volcanes de Rosiana.
Conocido científicamente bajo el nombre de Olea cerasiformis, su madera siempre fue valorada tradicionalmente para usos pastoriles, ganaderos e incluso en la agricultura, para la fabricación de cabos de sachos, garrotes, etc., debido a la dureza de su madera. De ahí, el dicho popular: “al acebuche, no hay palo que le luche”. Además, es un árbol que da un fruto similar a una pequeña aceituna que evoluciona de una tonalidad verde, para tornarse a un color marrón oscuro.





