Este barranco de Telde debe su nombre al conquistador Diego de Silva, de origen portugués, que realizó incursiones en esta costa en el siglo XV.
El barranco de Silva nace en la costa teldense y asciende hasta el interior de la isla en dirección oeste, pasando por zonas de alto valor natural y arqueológico, tales como las Cuevas de Calasio, para finalizar su cauce en la Cañada de los Hinojos, detrás de los cortijos de Rosiana.
En la zona geográfica delimitada para el futuro Paisaje Protegido del Campo de Volcanes de Rosiana, en fase de tramitación por parte del Gobierno de Canarias, podemos encontrar varias zonas en las cuales predomina el cardonal. La más destacada es la población de cardones del barranco de Silva, que forma parte de la parte Este de esta zona natural a incluir dentro de la Red Canaria de Espacios Protegidos de Canarias.


El cardón, Euphorbia canariensis, es un arbusto que habita en lugares áridos o semiáridos a una altitud inferior a los 700 metros sobre el nivel del mar.
Es una especie ligada a otras, tales como el tabaibal, sobre todo en las vertientes sur cercanas a la costa de Canarias. Asimismo, esta especia vegetal característico en Canarias, también lo podemos encontrar en simbiosis con otras especies vegetales, como por ejemplo los almácigos, acebuches, etc., en hábitats con orientación norte.
En la parte baja de este barranco, cercana a la carretera general GC-100, que une Telde con Ingenio, habita un conjunto de cardones que colonizan la solana del cauce de Silva. En este lado norte del barranco existe además un importante yacimiento arqueológico, el cual ha sido sepultado en parte, así como numerosos ejemplares de cardones. El motivo de esta afección natural y cultural al patrimonio fue debido a la desacertada elección por parte de las Administraciones públicas para destinar este lugar como vertedero municipal de basuras de Telde desde la década de 1970 hasta 1994, año en que fue clausurado.

Las características flores del cardón, que en primavera muestra todo su esplendor, son una de las imágenes icónicas del ciclo anual de esta planta.
Su floración se caracteriza por tener un color azafrán en los extremos de de cada una de las ramas o extensiones de su estructura vertical.

Además, en las medianías de Telde donde crecían los cardones más extensos, tales como los ubicados en las inmediaciones del barranco de Silva, el Goro, etc., esta población vegetal fue sustituida por cultivos de tomateros desde principios del siglo XX. Posteriormente, una vez abandonadas estas tierras, los terrenos fueron recolonizados por tabaibas amargas.


Los ejemplares de cardones suelen convivir con otras especies vegetales que les son comunes en ese piso de vegetación.
Los almácigos, tabaibas, cornicales, tasaigos, etc. suelen ser ejemplos comunes de plantas que comparten el mismo hábitat que el cardonal.
En ocasiones, algunas especies utilizan la estructura del propio cardón para protegerse de sus predadores, como el ganado caprino. Es el caso de los almácigos y los cornicales.
Asimismo, la presencia de ejemplares destacados ha dado lugar a topónimos, como es el caso del lugar: “El Cardón”, en el barranco de Tecén, justo en el límite entre Telde y Valsequillo.





