En la década de 1970 el botánico de origen alemán Günther Kunkel, afincado en Gran Canaria, realizó un estudio de la flora que concluyó que la Piña de Mar (Atractylis preauxiana) estaba extinta.
Por suerte, una década más tarde, el biólogo del Jardín Botánico “Viera y Clavijo”, Víctor Montelongo, identificó varios ejemplares de esta planta endémica de Gran Canaria y Tenerife en la costa de Telde. El propio director de esta institución dependiente del Cabildo de Gran Canario, David Bramwell, definió en su libro “Flora de las islas Canarias” (Editorial Rueda, 1997) a la Piña de Mar como una planta: “de hojas grises que se encuentra en hábitats costeros barridos por el viento de la costa oriental de Gran Canaria”.

El hábitat natural de este endemismo en riesgo de extinción, con presencia en puntos concretos de la costa de Telde y de Arinaga, denominado “matorral halonitrófilo” se define como: “formaciones vegetales que viven en suelos salinos y nitrófilos. El sustrato donde se asientan estos matorrales es de composición pedregosa y en ocasiones cubierto de una delgada capa arenosa”, según publican Sosa, P., Salas, M. y Rodríguez, P. (Coord.) en su excepcional libro “Gran Canaria, Biodiversidad singular” (Edición: Cabildo de Gran Canaria, 2025).
Asimismo, esta planta costera se caracteriza por tener una floración de color violáceo, que destaca en su época de floración sobre el verde oscuro de sus hojas.

Foto: A.Bañares. Fuente: www.biodiversidadcanaria.es
Lo cierto es que los movimientos de tierras originados por la construcción de viviendas y del paseo marítimo entre Taliarte y La Garita en las décadas de 1990-2000 afectaron sobremanera el hábitat de la Piña de Mar.
Gracias a la labor del Colectivo Turcón-Ecologistas en Acción, en colaboración con el Gobierno de Canarias, se han puesto en marcha medidas para evitar la extinción de este endemismo vegetal, mediante el vallado de una parte de la zona militar de Taliarte donde se encuentra una población de Atractylis preauxiana. Asimismo, han sido descubiertas otras zonas cercanas, tales como El Castellano y los aledaños de la residencia de mayores de Taliarte, en las cuales habitan pequeñas poblaciones de esta planta endémica.
Los resultados de esta protección han sido muy satisfactorios, pues ya se catalogan varios centenares de ejemplares de la Piña de Mar en Taliarte, que garantizan la perpetuidad de esta especie costera.





