El palmeral del Valle de los Nueve

Palmera en bco. Tundidor.
Palmera en la entrada del Barranco Tundidor, junto a la Acequia del Rosal l Foto: Baltasar Medina
Palmeral del Valle de los Nueve l Foto: Baltasar Medina

Hasta la primera mitad del siglo XX, este árbol cuyo nombre científico es Phoenix canariensis, era llamado comúnmente como el nombre de: Palma. De ahí, muchos nombres de lugares que provienen de este término, tales como: Barranco de La Palma, El Pamital, etc. La derivación de su nombre a “Palmera”, se fue extendiendo con posterioridad, hasta las fechas actuales.

Palmeral del Valle de los Nueve l Foto: Baltasar Medina

El palmeral del Valle de los Nueve se encuentra en el cauce y la margen derecha del barranco del Tundidor, junto a la carretera general del Valle. Esta población de phoenix canariensis está conformado por un conjunto de árboles de bello porte, diferente altura y estado de conservación. Se estima que existen al menos quince ejemplares en esta zona de Telde, el cual debe ser cuidado y conservado por su alto valor natural.

La palmera canaria es uno de los emblemas de la flora canaria; suele habitar en las zonas de medianías a una altitud por debajo de los 700 metros sobre el nivel del mar, y existen ejemplares que pueden alcanzar una altura superior a los 20 metros. Su porte erguido y su singular ramaje le confiere su particular figura. Sus hojas alargadas se caracterizan por partir de una vara central, llamada pírgano, en torno al cual nacen alternativamente sus hojas.

Además del conjunto de palmeras descrito, existen una serie de ejemplares diseminados por el Valle de los Nueve, que son dignos de mención. Así, mostramos algunos de ellos, que son visibles desde la carretera general del Valle.

Palmera en la finca El Muro, conocida así por la familia propietaria, adquirida por el vecino Ángel García Medina (1882-1972), cuando regresó de Cuba a principios de siglo XX.
Palmeras en el barranco Tundidor. A la derecha, uno de los ejemplares más altos del Valle.
Palmera canaria con támaras l Foto: Baltasar Medina

El aprovechamiento tradicional de este árbol es variado por parte de la población canaria a lo largo de la historia, desde la extracción de su savia, y su cocción posterior, denominada “guarapo”, hasta la fabricación de múltiples usos domésticos con sus hojas: esteras para el suelo, cestas, empleitas para hacer el queso, etc. La palmera canaria da un fruto llamado “támara”, que viene a ser una especie de dátil más pequeño, de color anaranjado, y comestible.

Támaras en una palmera l Foto: Baltasar Medina

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